
Me subo al 132 y en una esquina, una chica con un bebè en brazos, desorbitada, pelea con un hombre a gritos, parecen conocerse y me imagino que, desesperada le està pidiendo un papel que pagarà mañana y que la dejarà vivir un dìa màs..
Me acomodo en el mismo asiento que elijo siempre que el horario me lo permite, enfrente pasa una abuela con sus batones rotosos arrastrando sus pies en la vereda y pasa un chiquito de cara terrosa que se ofrece limpiar el parabrisa por un peso. Y pasa un muñequito de oficina, con la camisa desprendida y dos ojeras que le cuelgan groseramente.
Seguramente en la pròxima parada subirà y se sentarà junto a mì un obrero con olor a vino tinto acartonado que tomaron en la obra para soportar este dìa agobiante de asfalto hùmedo.
Màs adelante, el cole se detiene y veo un hippie que irà a buscar un cafè no reciclado para sentar los ideales perdidos, y pasa un flaco que piensa si seguirà estudiando o mañana a esta misma hora volverà a su casa despuès de haber buscado trabajo., y pasa una mujer que despuès de haberlo buscado todo el dìa , no sabe si conseguirà empleo.
Si bajo del colectivo ahora, me chocarè con las rejas de una Iglesia y un mendigo me dirà gracias miràndome a los ojos y me darà las bendiciones de un Dios que le promete buena suerte, la suerte de que alguien como yo, le entregue una moneda..
Pasarà un yuppie que, cuando me lleve por delante no me pedirà disculpas ni me mirarà a los ojos y hasta ni siquiera se de cuenta de que existo, y por al lado suyo pasarà un yirito de falsos 20 años, prometiendo amor a los desesperados y que sabe que ese dìa si conseguirà trabajo.
Un taxista gambetea autos y peatones y enferma cada vez màs a este trànsito ensordecedor, enloquecedor, hàbil para ponernos de mal humor..
Estoy casi en la mitad del recorrido y me acuerdo de ponerme los auriculares, de fondo una canciòn que no hace otra cosa que invitarme con cierta nostalgia a ver estas postales, a querer abrir y cerrar los ojos y poder haber cambiado el rumbo de muchas de ellas, sigo unas cuadras màs con un nudo en la garganta y este sentimiento cruel de estas realidades, no ajenas, que se estrellan en mis ojos...
En una esquina dos chiquitos jalando una bolsa y un adulto que los acompaña orgulloso de sus retoños.. porque no lo dejaràn solo en ese viaje.... es que nadie ve lo que pasa? es que a nadie le interesa detenerse y detenerlos? y defenderlos? y explicarles que se puede intentar de otras formas?
Màs adelante pasa una mirada gris, de madre soltera, que se bajarà en el hospital para que atiendan gratis a su chiquito
Sube una mujer que antes se maquillaba, usaba tacos altos, vestìa ropa buena y ahora se conforma con unos yeans y una remera..recordando esos dìas de mega-star, de estilo fashion y mirada light cuya preocupaciòn no era si ese dìa conseguirìa trabajo
Para el colectivo una mujer despidiendose con besos apasionados de otra mujer, se regalan, mientras el colectivo se aleja, miradas tiernas y encendidas de brillo desde las ventanillas que prometen volver a verse al dìa siguiente para celebrar ese amor, en el interior del coche todos se espantan y comentan y se rÌen y ella sonrie, y ella està feliz y nada le importa y yo la miro y sonrio y pienso en que serìa bueno que alguien me quisiera asì.
Paso por Plaza Misserere y en las recovas duermen abrigados de cartones los que no tiene donde ir màs que las paredes del subte, ellos a quienes el tren de la productividad los dejò en una estaciòn abandona...
La posmodernidad me pasa por al lado y me deja a un costado mirando
Aveces desearìa la alegrìa de los sesenta que relata mamà, el sucundum y el yo tengo fe, las historias rosas y todos los ideales puestos en el futuro y la certeza, de que entonces podìan ser cumplidos, es este presente, osea, hoy... hoy que a nosotros ni siquiera nos permite saber que sucederà mañana.
Repaso frasesde la ùltima homilìa que escuchè, mientras sigo con la mùsica en mis oìdos, hace de esto bastante tiempo ya e igual reconozco en cada una de estas personas a mi pròjimo y me preocupo y me duele el dolor, y me desepera su desesperaciòn y desesperanza y me fatiga el cansancio que veo en sus miradas y me ahoga la idea de sentir que ya no quieren màs.... còmo serà la vida mañana de cada uno de ellos? Por suerte me saca de la angustia un poeta que sube con su guitarra a regalarnos una melodìa que la seguirè tarareando hasta que toque el timbre y anuncie mi descenso.
No soy light y esto me suena a piropo, todavìa corre sangre por mis venas, todavìa me duele la mierda que circula por estos "Malos Aires", todavìa y gracias a la vida, digo: gracias, te quiero, por favor, te necesito, te extraño, me importa tu necesidad, me alegra la buena suerte, porque pareciera que de eso se trata sobrevivir hoy... todavìa sigo de pie, queriendo cambiar el rumbo de algunas cosas, todavìa, por sobre todas las cosas miro a los ojos...
Me levanto, camino al final, toco el timbre y me bajo, encuentro a un mendigo en la esquina de casa, me siento a conversar con el, de la vida... pero esta vez no le doy ninguna moneda.
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