Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de sopa que
le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la nariz fruncida y los
dientes apretados y los brazos cruzados. La madre pidió
auxilio:
- Cuéntale un cuento, Onelio . pidió -. Cuéntale, tú que eres escritor.
Y Onello Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada de sopa,
comenzó su relato:
Y Onello Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada de sopa,
comenzó su relato:
- Había una vez una pajarita que no quería comer la comidita. La
pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le decía: «Te
vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comídita.» Pero la
pajarita no hacía caso a la mamita y no abría su piquito...
pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le decía: «Te
vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comídita.» Pero la
pajarita no hacía caso a la mamita y no abría su piquito...
Y entonces la nińa lo interrumpió:
- Qué pajarita de mierdita - opinó.
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