17 de mayo de 2009

de la espera e incertidumbre...

Ahora pasa una gran nube blanca, como todos estos días, todo este tiempo incontable.
Lo que queda por decir es siempre una nube, dos nubes, o largas horas de cielo perfectamente limpio, rectángulo purísimo clavado con alfileres en la pared de mi cuarto.
Fue lo que vi al abrir los ojos y secármelos con los dedos: el cielo limpio, y después una nube que entraba por la izquierda, paseaba lentamente su gracia y se perdía por la derecha.
Y luego otra, y a veces, en cambio todo se pone gris, todo es una enorme nube, y de pronto restallan las salpicaduras de la lluvia, largo rato se ve llover sobre la imagen, como un llanto al revés, y poco a poco el cuadro se aclara, quizá sale el sol, y otra vez entran las nubes, de a dos, de a tres.
Y las palomas, a veces, ...y uno que otro gorrión


J. Cortàzar... las babas del diablo

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