19 de junio de 2009

Nada sería más simple.

Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía...

Exactamente poseo dos fechas -la de mi nacimiento y la de muerte.Entre una y otra todos los días me pertenecen. Soy fácil de describir. He vivido como un loco.
He amado a las cosas sin ningún sentimentalismo.Nunca tuve un deseo que no pudiera colmar, pues nunca anduve ciego. Incluso escuchar para mí fué nada más que un complemento del ver. Comprendí que las cosas son reales y totalmente diferentes una de otra: lo comprendí con los ojos, jamás con el pensamiento.Comprenderlo con el pensamiento hubiera sido encontrarlas todas iguales.
Un día me sentí dormido como un niño.Cerré los ojos y dormí.
Y, a propósito, yo era el único poeta de la naturaleza.

Si muero pronto, sin poder publicar ningún libro, sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde, ruego, si se afligen a causa de esto, que no se aflijan.

Si ocurre, era lo justo. Aunque nadie imprima mis versos, si fueron bellos, tendrán hermosura y si son bellos, serán publicados: las raíces viven soterradas pero las flores al aire libre y a la vista. Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto: no fui sino un niño que jugaba, fui idólatra como el sol y el agua,
una religión que sólo los hombres ignoran. Fui feliz porque no pedía nada ni nada busqué.
Y no encontré nada, salvo que la palabra explicación no explica nada.
Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia. Al sol cuando había sol, cuando llovía bajo la lluvia
(y nunca de otro modo), sentir calor y frío y viento y no ir más lejos.
Quise una vez, pensé que me amarían, no me quisieron. La única razón del desamor: así tenía que ser.
Me consolé en el sol y en la lluvia. Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo al fin de cuentas, no es tan verde, para los que son amados como para los que no lo son: Sentir es distraerse.

Fernando Pessoa



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