
No es el rápido correr de los días.
No es este invierno-poco-gris que se viene dando últimamente.
No es la palabra que no encuentro.
No es el paisaje que me da mi ventana, tan igual al que me dio ayer.
No sos vos.
No es la soledad que se me pegó en la espalda hace ya unas noches.
No es tristeza.
No son las cosas que perdí.
No son las cosas que no alcanzó.
No son las ganas que me quedan, ni las que fuí soltando.
No son mis deseos, ni las esperanzas de cumplirlos.
No es lo que viene mañana, ni lo que despedí ayer.
No es el viento en contra que me da en la cara.
No es el frío que siempre tengo en los pies.
No es la molestia en la garganta.
No son los mismos miedos de siempre.
No son los abrazos que no se pedir.
No son los silencios que no se romper.
No son las palabras que no escucho y que merezco.
No es el cambio que espero y que no llega.
Pero hay algo que me inquieta.
Hay algo que me desespera.
Y no se qué es.
[No tengo a quién rezarle
pidiendo luz,
ando tanteando el espacio a ciegas.]
celestecielo
No es este invierno-poco-gris que se viene dando últimamente.
No es la palabra que no encuentro.
No es el paisaje que me da mi ventana, tan igual al que me dio ayer.
No sos vos.
No es la soledad que se me pegó en la espalda hace ya unas noches.
No es tristeza.
No son las cosas que perdí.
No son las cosas que no alcanzó.
No son las ganas que me quedan, ni las que fuí soltando.
No son mis deseos, ni las esperanzas de cumplirlos.
No es lo que viene mañana, ni lo que despedí ayer.
No es el viento en contra que me da en la cara.
No es el frío que siempre tengo en los pies.
No es la molestia en la garganta.
No son los mismos miedos de siempre.
No son los abrazos que no se pedir.
No son los silencios que no se romper.
No son las palabras que no escucho y que merezco.
No es el cambio que espero y que no llega.
Pero hay algo que me inquieta.
Hay algo que me desespera.
Y no se qué es.
[No tengo a quién rezarle
pidiendo luz,
ando tanteando el espacio a ciegas.]
celestecielo
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