4 de julio de 2009

Instrucciones para un sábado


Ensaye en algún lugar abierto, cuanto más alto, mejor. Suba, busque que el viento pueda envolverle la piel y despeinarle las ganas. Desafíelo, con los ojos bien abiertos, saboree hasta adueñarse de su olor y su textura. Recién entonces, cierre los ojos y espere en la boca.
Lo que se ve. La soga azul que ata nuestras voces y la llena de adivinanzas.
El filo de tu mirada que se hunde en mi risa más suelta y acera el recuerdo detrás de la lengua.
La música que suena cada vez que los ojos se cruzan de brazos y se demoran otro instante en dejar de reír.
El desafío que llevamos pintado en el cuerpo desde la noche de los volcanes.(El beso de la cornisa —usted me sorprende— el vértigo de la baranda —así tan rápido— la piel que ocupa un lugar en esta historia)
El espejo de palabras que llenamos de dibujos y señales.El relámpago que me desborda cuando las horas se acomodan a favor nuestro.
Lo que se escribe.


Protocolo

normales a simple vista, idénticos a cualquier otro y sin embargo tienen siempre la piel mudante. fijate: si le guardás una nuez vas a ver que los contornos se azulan despacito. probá, despacito. guardá una nuez, un nudo, una cereza: lo vas a ver relumbrando sutil durante años. pero cambiemos. confiale ahora un acorde, una tijera, cualquier juego de palabras y esperá que su pelusa lavanda te acaricie las manos y las rodillas. como hormigas, como sombras. si no encontraste la llave, no vas a poder conservar las flechas, ni sueñes tampoco con germinar relámpagos. pero si llegaste más allá de las membranas, si una tinta naranja se derrama implacable en tus cornisas, por nada del mundo le sueltes los ojos.



Dicen que el silencio borra, que calma, que apacigua, que contiene.
Dicen que llega y es como un desierto en el que por instinto aprendemos a movernos sin comprometer las posiciones.
Dicen que reina y parece que pudiésemos permanecer estables, adaptarnos a lo que no hay, conformarnos con lo que tenemos, sólo porque somos animales de costumbre.
Dicen que cuando gana, todo parece tranquilo, apaciguado, seguro.
Pero entonces llega tu voz, y tu voz no llega de a poco.
Tu voz es la certeza de que el silencio es el peor veneno.

Rewind

El simulacro es un desgarro repentino, la traición de una rutina adormecida que se empecina en eternizarse.
Una angustia que apremia y que en el fondo celebramos inaccesible y ajena.El monólogo, en cambio, es un desgarro plácido, una fiesta cotidiana de desconsuelo, el merecido reparo de la melancolía.Se sabe que antes de que empiece la noche que desgarra recuerdos en la arena inaccesible de los poemas, en papeles levemente azulados se cuecen respuestas en prosa.
pero el abrazo es siempre lo mejor.

Montañas de agua (música para resacas)

"En el aire entre los dosbrilló una copa rota"
Yo te hablé de mitos viejos, del frío del mar, el porte de los arboles y una avenida de tilos en verano.
A cambio, vos me enseñaste de la sal y de la piedra, de la arena mojada y los pies transparentes en la tierra. Del fuego y de la velocidad de la luz de la mente. Aprendimos de las palabras y del conjuro de las letras. A tallar figuras en el revés de los párpados para verlas aun cuando cerremos los ojos. Le dimos hambre a la piel y un nombre a las ideas más lejanas.

Contraflor al resto

(tus palabras, mis tijeras)
Apareció el genio de la lámpara te concedió un deseo y vos le pediste que te rascara la espalda.El deseo idiota la ensalada mixta las montañas de plumas, de ceniza, la basura de siempre la eternizada historia de puñales que matan y se ríen.Todo en crudo.
Yo tampoco te perdono.

sabe desde el principio pero no sabe mis espejos sabe los tiempos y sabe desde siempre pero no sabe mis escondites ni sabe mis tijeras sabe sin eufemismos y sabe mis rincones y mis cornisas a veces sabe buscar y sabe acercarse pero no sabe lo áspero y lo crudo el vértigo y el naranja no sabe que no digo y que no pregunto y que no me callo
mejor que nada sabe sabe bien que no me olvido

vertigo y cornisas

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