Algunas veces mejor ni preguntar.
Hay veces que no hay explicación. Y si por tantas de las otras, de las malas, de las absurdas, nos hemos preguntado tanto por que y por que no, bien valga entonces el esfuerzo hecho para permitirse una vez ni preguntar por que las cosas pasan.
Algunas veces mejor ni hacerse las preguntas. Algunas veces es mejor callarse la boca, dejar que suceda, acomodar la cabeza a que es asi y no hay decorados ni nada. No se puede abrir para ver que tiene adentro. No se puede espiar el doble sentido. Solo se puede ver la cara visible de los hechos y confiar.
Algunas veces es mejor no complicarse pensando si hay algo más o algo menos.
A veces, cuando algo sale bien.
Es mejor ni preguntar.
Total…por una vez que sale…
Mas vale dejar que la corriente fluya, que el rocío asiente la polvareda.
Quien sabe amor. Quien sabe. Me otorgo el beneficio de la duda que vos no reconoces. Quien sabe. Mañana diremos como fue.
No hoy.
Mañana.
Mientras tanto allá voy. Otra vez a la lucha de lo mismo de siempre.
No se abandona el barco hasta la última hora.
Y quien quiere ser Capitán de si mismo se hunde con su barco. Por que asi dictan las normas para quien se anima.
Y no es mal negocio, eh?
Al final todos se hunden. Todos nos hundiremos en el olvido más tarde o más temprano. Más vale levantar banderas cuando se nubla y se avecinan las tormentas. Como pudiendo decir por un segundo, “Acá estoy yo”.Como haciendo de cuenta que al universo eso le importara.
Sigo firme en cada camino.
El problema es sorprenderse a si mismo desempolvando un sentimiento que tenia ceniza arriba, de un tiempo a esta parte. El asunto es sentirse un chico por la calle, la alegría que flota, los suburbios del alma que festejan carnavales en septiembre. El asunto es la poesía descarnada que no sale, los exagerados pronósticos, las quimeras que ya no se ven en el horizonte, porque están acá, delante de uno, para tomarlas. La facilidad para querer, la doble cara de los finales y las despedidas. El elixir de la conciencia, el humo del futuro que no deja ver. La claridad que avecinan los actos.
El caso no es la pasión desbordada e incontenible. El caso no es lo que puede borrar el olvido. El caso no son las comillas en las frases y las apuestas. El caso no es que no pueda vivir sin vos.
El caso es que no quiero vivir sin vos. No me interesa vivir sin vos.
Me interesa vivir con vos. Listo, sencillo, clarísimo.
Suena a balada remanida. Lo se. Disculpas. A quien le importa. Quien se pondrá a prestar atención en esto. No se siquiera si lees y no se tampoco por que sigo escribiendo.
La calle empieza a picar de sudores por buenos aires. La noche de nostalgias. Las mañanas de imágenes.
Saber como enfrentar eso es poder responderse con la verdad. Sin embargo dicen que no hace falta más que creer para aparentar victorias. Dicen que de tanto creerlas suceden. En las buenas y en las malas.
Yo creo.
Y eso vale lo que no se paga.
Eso es mucho en esta subasta.
Me cobran alquiler tus fotos. Se viene haciendo caro mirarte. Los precios suben para todo hoy en día, parece. Me persigue la copa en la que tomaste el mismo vino que siempre supe que te gustaba. Una tijera que me dejó un enredo de chuzas en la cabeza, retazos de cartulinas en el piso, un forcejeo de lucha y risas en los rincones.
Tengo diez minutos en la almohada, que te corresponden. Sobre todo al final del día.
Seis meses en un bolsillo que saco y miro por la calle, cuando tengo que caminar mucho. Tengo un timbre de voz en el recuerdo, que me hace respirar hondo cuando el oído hace memoria.
Tengo fe. Y puede que no sea el amor que mas te guste, pero al final de cuentas, a veces el amor no es ninguna otra cosa más que fe.
Yo creo.
Y esta bien, lo entiendo. Bajo las armas.
Para mi, es hora de desensillar hasta que aclare.
Pero ojo, no te olvides.
Yo creo
esto le pasa a una chica de los viernes
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