
Mi amor el bronce, los dolores, el triunfo
Mi amor estero de corrientes graves
Danzando el aire en las cortinas,
dentro del mar que hay en los caracoles.
Todo es belleza, encanto de tertulias,
colores fuertes
La luz del día, blanca de incandescencia,
el ardor de los domingos combustibles,
la militancia de los sorbos y de los lunares
del arrullo del río y de las mieles
de la perfidia de la sal que brota.
Que calor en la sala y que frío en la calle.
Que amenazante ciudad se ocultará allá afuera,
lejos de los ministerios de la seda,
de las ceremonias que honran
el rosario de los rezos blasfemos
de las cerámicas frías
Mi amor la calma y la sonrisa
Mi amor que sabe de brújulas intuitivas,
regustos después de la merienda,
libros que significan alguien.
La música hace arreglos en el aire,
dibuja parábolas y sinfines como una cinta de seda
Una estatua de cristo debajo del mar sonríe,
lejos del castigo y el ayuno.
Un timbre de recreo rememora tiempos viejos.
Una tarta de manzana se presenta, humeante, en la sobremesa.
Una sabana suave acaricia la desnudez de una tarde de verano.
Mi amor prodigio, remanso, peregrino,
Bienvenido seas.
Tanto, pero tanto tiempo sin verte.
dice...pablo de
Chicas de los viernes
http://chicasdelosviernes.blogspot.com/
para esta sequía...otra vez, qué lindo!!
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