20 de enero de 2010



Grito al aire detenido, no anuncio más destino que el tropiezo.
El charco al borde de ser lágrima y despedida me escucha y se desentiende.
Nunca supo de muros.
Pero yo me hice experto en poblarme de anzuelos

Se detuvo el tiempo en espera.
La música se deshizo en un murmullo colectivo, en gotas de lluvia, en notas impacientes.
Callaste, justo después de la última palabra, como siempre.
Pero el silencio fue otro, como una niebla acechando en un rincón, bajo las mesas, sin calma.
Todavía aguardo tu voz, la canción nueva que desarme la espera...

Que antes me arranquen los dedos
Que retuerzan de paciencia mi lengua
Que me claven hartazgo en los ojos
Que serruchen con certezas mis talones
Hasta que mis pies se detengan

Que muera esta pasión en su tonada más intensa
Que conozca las señales, que me rinda sin vergüenza
Que se extinga al ver el fin sin dar la vuelta
Por favor que este nuevo amor nunca mute en indigencia


dice: Martín Blonssou

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