31 de mayo de 2009

Corresponde que a esta altura, cada uno se haga cargo de lo que le toca. Pero como hay cosas que quedan dando vueltas sin que nadie las reclame, es mejor que se tomen medidas sobre esos asuntos. No sea cosa que lo que en un rincón se vuelve abandono, empiece a echar mal olor cuando menos se lo espera.No era mucho, de todos modos.Entró todo.Fue acomodado con premeditación. Cronológicamente para que no te pierdas ni un solo episodio. Cada cosa impalpable de esta caja, te dará una imagen que espero te quede grabada como a mi. Hay un poco de todos los horarios de todos los días. Hay sensaciones de cada vez. Y si bien algunas son de mi autoría, no cabe duda que te pertenecen. Busca bien. Hay de todo.Hay días de trova y risa, otros de dolor oculto y sangre en las manos. Días de sol a la mañana y nubes más tarde. Hay días que no salen como quisiéramos y otros que si quisiéramos hacerlos no nos salen. Hay tardes que me iría a respirar aire puro fuera de nuestras miradas en la mesa. Hay noches que tendría que matar para sentirme mejor. Hay regresos del trabajo que suben el tono de la pelea y acusan por demás. Hay hechos con muchas posiciones que tomar ante lo mismo. Hay días de sabor a poco. Hay tardes que huelen a humedad de sótano. A mosto abandonado, a bilis. Hay agrios que perduran en el paladar. Hay cosas que hacer allá afuera y yo sin salir.Hay días que es mejor quedarse adentro de uno, por más aire que se tome. Hay consignas que se olvidan demasiado rápido. Hay ganas de no chorrear lamentos por todas partes y no se puede. Hay ocasos que se vuela demasiado al ras. Hay tardes que llueve mugre. Hay ceniceros llenos y libros a medio leer. Hay por demás cosas que rememorar que podrían nombrarse.Hay siestas de rebalsar de pena.Hay veces que quisiera decirte que te odio. Hay noches que me voy volando a donde quiero. Hay mañanas imaginarias entre sabanas y desayunos que parece que nunca pasaron. Hay firmeza en la voz y calma en los ojos. Hay un puñado de palabras que doy vuelta. Hay una explicación escuálida. Hay adioses para hacer dulce.Hay una espantosa miseria de buenos ratos.Y sin embargo te regalo lo que queda. Te lo doy, te lo envuelvo para regalo y te lo dejo en la puerta. Te dejo el silbido bajo de quien se va despacio y sin hacer ruido. Te dejo las palabras que encontré tiradas, te dejo los sobres sin carta que había en el escritorio. La luna menguante que quedó sin estrenar en la ventana. Un cardumen de defectos pequeños que siguen la corriente. Un combinado de penas y glorias, mas de las primeras. Seis meses de lujuria en el congelador. Un proyecto de nada. Cuatro acordes, un poema maldito, dos de Benedetti, uno mas, un poco cursi, que escribí alguna vez.Te dejo todo en una cajita en la puerta, con esta carta.No me preocupo demasiado. Si queres tirar todo, tiralo. Si queres guardar algo, guardalo.
Si no ves esta caja, perfecto. No la veas. No me interesa. No me hago mas cargo de todo esto. No creo ni que te des cuenta que esto está en la puerta de tu casa.
Pero si ese milagro llegara a pasar, a esta altura prefiero que seas vos quien por una vez se pregunte
¿Que hago ahora con todo esto?



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