18 de septiembre de 2009

en mi


no todo es tan obvio, ni siquiera tu ausencia
cómo creerlo de ese modo?
realmente estoy segura que nadie te posee más que yo
porque nadie te aprehendió mejor.
Tengo en mi, mil cosas tuyas que nunca fueron advertidas.
Bajo el colchón de la cama
guardo la honesta y tímida expresión de tus miradas
el seguro y piadoso sentir de tus palabras
de las sabias y de las disimuladas.
En un cuaderno amarillento
guardé mi contradicción
mi ir y venir de la vida a la muerte
y viceversa
tu tierno amor de acero
tu corazón de roble
que quiere serlo y no.
Junté los detalles desordenadamente
en una bolsa que encontré por ahí:
"un tiempo de paz sin paz"
un rojo néctar
una luna inconclusa

el sonido de un avión pasándonos cerca
allí arriba habíamos estado un instante antes
un cielo multicolor amanecido
un cuadro de Kandinsky
un escrito de Cortázar
el papel de chocolate indeciso,
una visita, dos, unos cuantos grados de fiebre
un libro, dos...y diez mil poemas para vos
miles de palabras en desvanes y arcones
los mates de una mañana
los besos que le precedieron y siguieron
unas cuantas canciones tristes
un olvido, una omisión, unos cuantos encantadores acordes,
fascinaciones,
el mejor desliz, mucha falta, algún descuido
ningún error,
tus largas horas de alumno,
una casita para armar,
todas las estrellas,
una película en francés,
un llanto inexplicable,
una tristeza incontrolable,
un elefante parado en el pecho,
unos ojos que nunca se irán de los míos
otra forma de ver la vida...
guardé reglas
excusas
principios, dogmas
aprendí de variables.
sentí todo aquello que se siente
en el mismo momento en que se advierte que nada te pertenece...
aprendí lo que se debe
y lo que se puede
y que son dos palabras antónimas
en fin...todo esto frente al mundo y yo.

En un lugar más seguro
acomodé asombrada tus preguntas
que por su genial simpleza
no creo que alguna vez te las haya respondido,
tu admirable voluntad de acero,
el inconformismo patológico
que empuja la evolución
y la difícil tarea de comprender
las cosas que me acerquen a tu escencia
que levanten el telón
que me invites a la fiesta...
y que me quieras, finalmente, como te quiero yo.

En penitencia tengo tus viajes en reversa
tu enojo recurrente
la omisión de algunas cosas
tu deseo voluble
y mi vida, auténticamente feliz, pero discordante
con este sentimiento que me desborda
ilustrada por irrealidades tan artificiales
mías, como lo sos vos, dulce malma..
y finalmente en contramano este colofón
producto de abrir grande los ojos en la impenetrable
oscuridad de una sala, una noche, con musiquita,
y tenerte cerca
y alertar a los oídos

al tacto
al gusto
los aromas, poner por delante lo que tenés en la piel y en la memoria
lo último, lo recurrente y tenáz
y hundirme en remolinos de sensaciones...
vos estuviste ahí,
te juro que te tenía cerca,
te juro que cantabas en mi oído

te juro que te besaba y me tocabas el corazón
hace diez millones de luces apagadas que te extraño

pero hay finales que conozco...

cerrar los ojos en una poesía,
y simplemente pensarte.

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