16 de septiembre de 2009

lo obvio y lo obtuso


En cualquier intento de expresión podemos distinguir tres niveles: el nivel de la comunicación, el del significado, que permanece siempre en un plano simbólico, en el plano de los signos, y el nivel que R. Barthes llama de la significancia.
Pero en el sentido simbólico, el que permanece a nivel de signos, se puede distinguir dos facetas en cierto modo contradictorias: la primera es intencional (no es ni más ni menos que lo que ha querido decir el autor), como extraída de un léxico general de los símbolos; es un sentido claro y patente que no necesita exégesis de ningún género, es lo que está ante los ojos, el sentido obvio. Pero hay otro sentido, el sobreañadido, el que viene a ser como una especie de suplemento que el intelecto no llega a asimilar, testarudo, huidizo, pertinaz, resbaladizo.

Barthes propone llamarlo el sentido obtuso...
(Taringa)
una sacudida existencial, es necesariamente imprescindible para liberarnos y salvarnos del polvo de la niebla.
Ver con claridad lo que no somos y lo que no seremos, expulsar del circo al payaso de turno, y librar de culpas para quien así lo necesita. Porque nada pediste y todo te di. Por que me olvidé de jugar y acá estoy juntando este cachivache entre lo que quedó de ésta, mi mejor distracción.
No ser pelotudo, así llanamente, así de evidente, claro, patente, manifiesto, indiscutible, indudable, irrebatible...obvio y así de obtuso...
.... sacarte de mi , una vez por todas.

Ayma

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